Todas las entradas de Acción Impro

31Oct/25

Yo también llevo 20 años (y un poquito más)

Improvisadora, guionista, productora, directora y a veces hasta comercial, he sido tantas cosas en estos más de 20 años haciendo parte de Acción Impro que trazar una línea de tiempo recta no sería posible, lo que sí ha sido una constante es que siempre me han abierto puertas y posibilidades inimaginadas.

26Oct/23

Hablemos de los amigos de la impro

Por: Valentina Gutiérrez

Para los que ya no están, para los que todavía siguen y los que vienen.

Este año perdimos a una AMIGA de la impro y digo perdimos porque era amiga de todos. Nunca dejó de saludar, de jugar, de improvisar, de disfrutar, de cantar, de bailar, de abrazar…

18Nov/21

Impro y clown

Al igual que el clown, el improvisador sobre el escenario, vive en una sucesión infinita de presentes; navega en un mar de emociones intransitivas y habita el universo de la paradoja. Al igual que el improvisador, el clown escucha con atención, sobreacepta y lanza nuevas propuestas. Ambos acuden al gag, al resorte cómico y al remate. Ambos hacen que el publico ría, llore, odie y ame.

04Nov/20

El giro dramático Acción Impro: veinte años improvisando

Acción Impro nació en un taller de improvisación que el actor Rigoberto Giraldo dio en el año 2000 en la Universidad de Antioquia. “Éramos todos unos muchachitos”, dice Catalina Hincapié. Ella y Sanín son los únicos miembros fundadores de Acción Impro que siguen en la compañía. “Nos mantenían nuestros papás, y como no teníamos que trabajar, pudimos pasar tres años encerrados en un salón ensayando. Empezamos a hacer improvisaciones en las filas de la fotocopiadora o del banco, y al final pasábamos el sombrero recogiendo plata. Con el tiempo aparecimos en teatros, cobrábamos la función a cien mil pesos: una parte la dejábamos para el grupo, y con el resto pagábamos una botella de ron para todos”.

25Mar/20

20 años de humor improvisado

La improvisación teatral también se aprende. A pesar de que no hay guion ni libreto previo, hay técnicas como poner la mente en blanco y responder a estímulos (una situación, una palabra, a la atmósfera del público) antes de atreverse al acto espontáneo, incluso sin sentido. Producto de esto salen las escenas más insospechadas, mantiene a un público siempre a la expectativa por el qué pasara y una función que nunca va a ser igual a otra.