Por: Ítalo Cardozo
En la impro, la escena se erige en tiempo real, sin la seguridad de un guion preestablecido. Cada acción, palabra o pausa es un componente vital del relato colectivo que se construye ante el público.
En este proceso creativo vertiginoso, el enfoque suele recaer en la figura del protagonista: aquel que impulsa el conflicto, inicia la acción o experimenta la transformación más significativa. Sin embargo, existen roles igualmente cruciales, aunque a menudo infravalorados: los personajes secundarios.
Lejos de ser meros elementos decorativos o simple “relleno”, estos personajes cumplen funciones dramáticas, narrativas y estructurales indispensables. Sin su aporte, muchas escenas perderían complejidad, dinamismo o coherencia. Por consiguiente, es fundamental reafirmar su relevancia técnica, dramática y emocional dentro del ecosistema de la impro.
En el contexto de la impro (y del teatro en general), un personaje secundario es aquel que, si bien no desarrolla la acción principal, interviene en la escena para enriquecerla, propulsarla, sostenerla o complementarla.
Estos personajes pueden emerger espontáneamente, asumir un protagonismo momentáneo o incluso convertirse en el detonante de un giro argumental inesperado. A diferencia del protagonista, el secundario no requiere una transformación clara, pero sí posee una función definida: puede ser un aliado estratégico, un obstáculo menor, un testigo clave, un informante, o simplemente el elemento que añade un matiz emocional a la escena.
Esta distinción no establece una jerarquía de importancia, sino un foco narrativo. En una impro efectiva, todos los personajes son relevantes, aunque no todos acaparen el centro de atención simultáneamente. La etiqueta de “secundario” se refiere a su posición narrativa, no a una menor trascendencia en el juego escénico.
Los personajes secundarios no se limitan a “acompañar”; son el sustento de estructuras narrativas complejas y cumplen labores fundamentales:
- Soporte Narrativo: Facilitan el avance de la historia sin sobrecargar al protagonista. Introducen nueva información, presentan subtramas, o actúan como catalizadores de decisiones cruciales. Ayudan a detallar el mundo de ficción, aportando información y referencias que nutren el relato.
- Soporte Emocional: Sirven como contraste, espejo o contención del personaje principal. A través de ellos, se pueden amplificar emociones o revelar aspectos inexplorados de la psique del protagonista.
- Generadores de Giros: Un personaje secundario estratégicamente posicionado puede introducir una revelación o un cambio de dirección sin violentar la lógica interna de la escena, alterando intenciones o añadiendo nuevos obstáculos.
- Profundización del Conflicto: Pueden reforzar, complejizar o suavizar el conflicto central, e incluso generar subtramas efímeras que enriquecen el conjunto. Permiten explorar diversas facetas de un mismo tema desde ópticas distintas, aportando riqueza a la trama general.
Desde una perspectiva técnica, el personaje secundario es crucial para mantener el ritmo y la fluidez de la escena:
- Sostener sin Ocupar el Foco: El improvisador en este rol requiere una gran capacidad de lectura escénica. Su objetivo no es “brillar”, sino sustentar. Debe saber estar presente, generar significado y evitar eclipsar al protagonista. La generosidad escénica es su mayor cualidad.
- Escucha Activa y Construcción Colectiva: Al no tener la responsabilidad de liderar, el secundario puede concentrarse en escuchar y reaccionar con precisión, sumando coherencia a la escena. Es frecuente que sea el personaje secundario quien aporte la acción o frase que desbloquea un estancamiento.
- Asegurar la Estructura: El improvisador en rol secundario a menudo tiene una visión más clara del ritmo global y puede intervenir para solidificar la escena o gestionar sus transiciones.
- Exigencia y Versatilidad: Este rol demanda una notable habilidad actoral, pues requiere construir personajes claros y funcionales con rapidez y precisión.
Consideremos una improvisación donde dos personajes están inmersos en una intensa disputa amorosa en un restaurante. La tensión es palpable. Entra el mesero. ¿Cuál es su contribución como personaje secundario?
- Puede ofrecer alivio cómico (comic relief), disipando la tensión dramática con un toque de humor.
- Puede actuar como testigo silencioso, amplificando la incomodidad de la pareja.
- Puede intervenir con una frase que redirija la conversación o fuerce una decisión, impulsando la escena hacia un nuevo desarrollo.
Sin esta figura, la escena podría agotarse rápidamente. Con su presencia consciente, se renueva, se expande y adquiere una nueva dimensión.
Habitar un rol secundario implica desafíos. Es vital evitar ciertos vicios:
- Restar Importancia: Considerar el rol como menor lleva a interpretaciones planas, sin escucha ni compromiso.
- Acaparar el Foco: En un intento por destacar, el secundario puede sobreactuar o forzar giros hacia sí mismo, desmantelando la dinámica grupal.
- Apariciones Injustificadas: Entrar en escena sin un propósito narrativo o emocional claro genera confusión e incoherencia.
El mejor antídoto contra estos errores es el compromiso con el equipo, la escucha genuina y el entrenamiento constante en la conciencia escénica.
Los personajes secundarios en la impro no son un mero reparto de apoyo: son engranajes clave en la maquinaria narrativa y emocional de la escena. Cuando se interpretan con conciencia, compromiso y generosidad, elevan significativamente la calidad de cualquier escena.
Aprender a habitar estos roles con intención no solo beneficia a la escena, sino que potencia al improvisador, volviéndolo más sensible, flexible y colaborativo.
Referencias y bibliografía sugerida
- Keith Johnstone. Impro: Improvisación y el teatro
- Argentino Galván, Omar. Del salto al vacío
- Pavis, Patrice. Diccionario del teatro
- 🎭 CREACION DE PERSONAJE TEATRAL – guía completa- – YouTube
- 🌟 Cómo crear PERSONAJES CREIBLES y queribles 🌟 tips para actores – YouTube

