Este texto se comparte en conmemoración de los 25 años del Primer Match de Improvisación teatral: Colombia vs Argentina (2000), un momento histórico que marcó el nacimiento de Acción Impro. Como parte de esa celebración, publicamos un extracto del libro Canovaccio: dramaturgia de la impro de Gigio Giraldo, publicado por la Fundación Mulato en 2025 (pp. 182–193). Se reproduce con fines de divulgación cultural y con la autorización del autor.
En el año 2000, invitado por la Facultad de Artes Escénicas de la Universidad de Antioquia, conformé con algunos de mis estudiantes otro grupo de impro que tendría mayor duración que el anterior. Acción Impro, nombre que obedecía a la manera de iniciar los ejercicios de impro de cada una de mis clases: 3,2,1, Acción: ¡Impro!.
“Estaba en uno de los salones de la escuela de teatro de la Universidad de Antioquia (Medellín), descansando de alguna clase física, cuando llegó alguien invitándonos a participar de una clase maestra que un profesor colombiano, acabadito de llegar de Italia estaba a punto de comenzar. El profesor, un tal “Gigio”; la clase, una tal impro. Desprevenido y sin ninguna intención, entré al salón sin saber que mi vida cambiaría paulatina pero drásticamente a partir de ese momento. Gigio se convirtió entonces en nuestro entrenador, después de aquella clase vinieron otras y otras, hasta que el grupo, que era como de treinta personas, terminó en ocho, y luego en cinco, los cinco fundadores de Acción Impro en Medellín.
El recuerdo más potente de esos inicios fue cuando lanzamos oficialmente la impro en la ciudad, para entonces todavía la llamábamos Match, pues era el formato que Gigio nos había enseñado y la excusa perfecta para conocer a otros improvisadores del mundo, comenzando por los colombianos Felipe y Beto, que generosamente compartieron sus herramientas con nosotros.
Eran las ocho de la noche, estábamos en fila y listos para entrar en escena. Ambos equipos, los paisas y los bogotanos, que tenían dos paisas contrabandeados, iríamos a disputar la primera competición teatral de la historia de la ciudad. Para tranquilizarme yo ponía en práctica los ejercicios de respiración que había aprendido esa semana en clase de técnica vocal en la universidad, pensando en cómo era posible que fuera a entrar a escena sin ningún texto aprendido, preguntándome por qué la gente había ido a vernos, ilusionado pensando que todo lo que habíamos hecho dentro del salón de clases, eso que me divertía tanto, sería presentado al público en contados segundos.
Al final no recuerdo quien ganó, debimos ser los paisas, dudo que los rolos hubieran ganado en Medellin, así jugaran mejor. Pero recuerdo el nudo en la garganta, estaba profundamente emocionado, como si parte de mí ya visualizara lo que sería mi futuro, como si supiera que meses más tarde, motivados por los legendarios Sucesos Argentinos (entre los cuales estaba Omar Argentino Galván comenzando su Improtour con nosotros), fundaría en mi país una de las compañías más relevantes de la improvisación en Iberoamérica; como si supiera que doce años después y gracias a ese movimiento, terminaría una maestría para irme a vivir a Brasil a trabajar con las principales compañías del país, o quince años después estaría llenando teatros en Portugal, todavía improvisando, como aquel día en el Pequeño Teatro, como en aquella clase maestra con el maestro Gigio Giraldo”
Gustavo Miranda
“No imaginé que mi primera clase de teatro que recibí en abril del año 2000, sería como una epifanía para mis próximos veinte años en la escena. El primer ejercicio era un juego de impro de patente simplicidad, le llamaban Bombardeo y consistía en ponerte en pie en el centro de un círculo de compañeros, y ellos al entrar al círculo proponían diferentes situaciones. El del centro debía responder con la mayor velocidad posible. Para que ese tambor creativo girara con mejor efecto solo tenía que escuchar y aceptar, solo eso; percibir con todos los sentidos y, sobre todo, decirle a todas las propuestas: sí”
David Sanín
Motivado por este nuevo impulso de jóvenes talentos, lanzamos en septiembre de 2000, por primera vez en Colombia, el formato canadiense de improvisación deportiva: Match de Impro, en la ciudad de Medellín, evento que tuvo como invitados especiales al experimentado grupo Sucesos Argentinos, que, como era obvio y ante nuestra corta trayectoria, resultó como una pelea de toche con guayaba madura: ¡nos comieron vivos!; sin embargo, fue una experiencia que fortaleció al grupo y definió sus futuras expectativas.
“Siendo un no tan joven estudiante del pregrado en Arte Dramático de la universidad de Antioquia […] llegó a nuestra facultad “Gigio”, un hombre de barba en forma de candado y ceja levantada, diciendo que venía de Italia a compartir su conocimiento sobre una técnica de improvisación llamada impro. Su deseo era realizar un entrenamiento con nosotros y sacar entre los participantes tres equipos, uno representando a la ciudad de Bogotá, otro a Medellín y con integrantes de estos dos sacar la selección colombiana de impro; todo esto con miras a realizar un campeonato de improvisación teatral en la cuidad de Manizales, en el cual participaría el experto grupo argentino de impro “Sucesos argentinos” que, si mal no recuerdo, llevaban cinco años juntos como grupo.
Comenzamos un entrenamiento intenso, un número grande de estudiantes inquietos. Como en todo proceso se fue dando una selección natural, quedamos aproximadamente 10 o 15 personas. Continuamos el entrenamiento y posteriormente Gigio trajo a otro personaje italiano llamado Paolo Summaria, quien nos transmitió nuevas herramientas para utilizar en la escena de la improvisación.
Viajamos a Manizales, pero infortunadamente no se pudo realizar el campeonato, sin embargo, se aprovechó la llegada de Sucesos argentinos a Colombia para que recibiéramos un taller intensivo con el maestro Omar Argentino Galván.
Aprovechando que ellos estaban aquí y para no perder la oportunidad de foguearnos con semejante grupo, Gigio gestionó la posibilidad de realizar un campeonato “amistoso”, tal palabra es puesta entre comillas porque la verdad fue una verdadera masacre. Recuerdo como si fuera ayer una de las improvisaciones mixtas, silbato inicial y comienzan a salir los improvisadores argentinos con una seguridad increíble, nosotros sabíamos que debíamos tener algún participante en la escena, pero, aun sabiéndolo retrocedíamos cada vez más desapareciendo por la pata o telón lateral, hasta que de pronto de la nada, siento un empujón en mi espalda y caigo en medio de la escena, viéndolos a ellos, “Sucesos”, como gigantes, haciendo uso de todo tipo de recursos escénicos para construir la historia y nosotros haciendo uso de la ansiedad como elemento de supervivencia. Perdimos rotundamente, pero lo disfrutamos demasiado.”
Jorge Cano
“En el año 2000 me encontraba en segundo semestre de teatro de la Universidad de Antioquia […]. Estábamos con el proyecto de iniciar un nuevo montaje de comedia y fue cuando María Eugenia Carvajal llamó al profesor Gigio Giraldo para que nos diera una charla sobre Comedia del arte […]. Luego de terminar la charla, Gigio nos contó sobre un taller que estaba dando junto a un italiano llamado Paolo, en los salones de la escuela de teatro de la U. de A, llamado Teatro deportivo.
Para ese entonces la combinación de esas dos palabras en la escena teatral de la ciudad era como un plato exquisito, pero de no muy buena apariencia, por lo que producía bastante curiosidad. Nos contó a grandes rasgos en qué consistía y nos invitó sí queríamos ir alguna vez como asistentes. Yo quedé absolutamente intrigada a probar de aquel plato extraño. Fui a varios encuentros y me fascinaba ver los ejercicios que hacían y a donde llegaban. No había visto algo así. La alegría llegó un día en que Gigio me dijo si quería entrar a realizar los ejercicios junto con el resto del grupo y yo, claro, entré inmediatamente un poco perdida, intentando seguir a los compañeros que estaban más avanzados que ya tenían una conexión.
Estuve durante un par de semanas entrenando y me di cuenta que esto no sólo se quedaría entre paredes de un salón, pasaría a algo mayor, pues en pocos días arribaría a la ciudad un grupo argentino de improvisación llamado Sucesos Argentinos, que llevaban 5 años de entrenamiento, con los que se participaría en conjunto en el festival de Manizales y posteriormente se haría por primera vez un encuentro de Match en Medellín en la sala principal del Pequeño teatro. Lastimosamente comenzaron a cruzarse los encuentros de impro con mis ensayos y presentaciones de la obra en la que estaba, por lo que no pude seguir en los entrenamientos, condición que me dejaba por fuera de ir a Manizales y de participar en el primer Match con los argentinos
Debo decir que ya el bicho de la impro me había picado y aunque parecía que estaba por fuera sabía que en algún momento volvería a esos ejercicios y experiencias que me habían mostrado otras posibilidades de ver la escena. Poco antes de ver la cara de estos misteriosos argentinos, de viajar con ellos a Manizales y que se enfrentaran las dos selecciones de teatro (cosa que mucha gente no comprendía), Gigio fue a ver la obra en la que estaba y después de la función me dijo que podía volver y participar en aquel encuentro, pero no como jugadora y sí como juez de línea. Obviamente acepté y con la inocencia y humildad que me caracterizaba por aquellos días, hice parte de la terna arbitral con todo el orgullo y ganas, y también todas mis dudas sobre las reglas de juego, los movimientos y señas que acompañan a cada de las faltas del manual del Match.
Fue una noche maravillosa pero también vertiginosa donde por primera vez veíamos en vivo y vivíamos en carne propia lo que era un Match de improvisación. La selección Colombia, con pocos meses de entrenamiento frente a una selección argentina muy solidaria en su juego, demostró la experiencia y, sobre todo, lo que nos esperaba si seguíamos en aquel camino.
Una noche que unió lazos para siempre, pues Sucesos Argentinos a partir de allí, se convirtieron en nuestros maestros y padrinos, para lo que luego germinaría en la compañía Acción Impro. Después de aquel encuentro del año 2000 mi mundo cambió, llevándome por un camino lleno de improvisación, de nuevos países, de conocer otros improvisadores por el mundo y sus estilos de juego, de hacer nuevos amigos que con seguridad tendremos siempre algo en común… La Impro”
Adriana Ospina
Esa primera selección colombiana de impro estaba compuesta por talentosos actores y actrices de Medellín y Bogotá: “Pipe” Ortiz, Jorge Cano, “Beto” Urrea, Catalina Hincapié, Dalia Vélez, Gustavo Miranda quien participo como presentador, y Ricardo España, Adriana Ospina y Gustavo Angarita, quienes hicieron las veces de árbitros.
“Los compañeros de Sucesos, regresaron a su país, Gigio regresó a Italia y nosotros quedamos con las ganas de seguir entrenando y lo hicimos. Nos presentábamos en las cafeterías de la universidad, a veces comenzábamos con tres o cuatro espectadores desprevenidos y terminábamos con las cafeterías atestadas de gente. Le vimos muchas posibilidades y con perseverancia dimos inicio al proyecto de crear un grupo dedicado a esta técnica, lo llamamos Acción Impro, actualmente vigente y representativo en el movimiento teatral de la ciudad y del país. Estuve con ellos hasta el año 2003, aunque allí no terminó mi historia con esta maravillosa técnica, hoy en día todavía me acompaña ese bicho de la impro que me picó en el momento en que fui empujado a la escena […]”
Jorge Cano
El evento tuvo mucha acogida entre el público presente, y aunque intentamos infructuosamente darlo a conocer dentro del marco del Festival de Teatro de Manizales de ese año, fuimos menospreciados por sus directivas, que de manera desobligante nos ofrecieron instalaciones inapropiadas para cualquier puesta en escena, por lo que decidimos no llevarlo a cabo. ¡Y cómo es la ironía de la vida…!, años más tarde ese mismo festival daría un espacio relevante al teatro de improvisación, presionado por el éxito mundial que había alcanzado la técnica.
“Durante seis noches, con lleno total, nos presentamos en el Pequeño Teatro, pudimos presenciar Pasión de Multitudes, que era el formato de título y estilo de Sucesos, donde era maravilloso ver cómo construían historias tan limpias y originales, cambiaban de escena de manera tan fluida, tan natural y remataban de forma tan genial con los títulos del público. ¡Verles improvisar fue nuestro mejor maestro!”
David Sanín
De Argentina para el mundo, el grupo Sucesos Argentinos no sólo fue nuestra primera referencia del teatro de improvisación internacional, sino que se convirtieron en amigos y maestros. De hecho, fue el punto de partida para el Improtour de Omar Argentino Galvan que hoy sigue recorriendo incansablemente el mundo.
Pero ¿cómo un grupo tan reconocido a nivel de Impro como Sucesos Argentinos llegó a Medellín?, Pues que sean sus protagonistas quienes nos cuenten esa particular historia.
Sucesos argentinos
Creo que todo empezó con un e-mail, un mensaje que contenía una ingenua y atrevida invitación a participar del primer match de improvisación teatral en Colombia. Qué mejor desafío que enfrentarnos con nuestros eternos rivales del futbol latinoamericano, la ocasión meritaba lo mejor y el azar y la buena fortuna se encargaron del resto. Así fue que logré contactar a Sucesos Argentinos y convencerlos de asistir a lo que se convertiría en el nacimiento de la Impro en Colombia, a pesar del convulsionado momento que vivíamos en Medellín y el resto del país.
“Ahora que no se puede viajar, viajo. La memoria cuando juega se convierte en eso que conocemos como imaginación, con el tiempo, recordar se asemeja quizá demasiado a imaginar. Colombia, por primera vez con Sucesos Argentinos, mi último viaje como miembro estable de la compañía. Una foto documenta los lacrimales activos durante la despedida aeroportuaria. Compartiré retazos, todos bien pueden iniciar más o menos así:
Aquella vez en Colombia…
…la gente, en cualquier lugar […] al escucharnos hablar en argentino, se esmeraba para darnos la bienvenida y hablarnos de la amabilidad local. El énfasis tenía razón y pena: eran tiempos violentos y se llegaba a Colombia con la carga de noticias que hablaban de atentados, guerrilla, militares y muerte, dolor y sangre. Nuestra estadía transcurrió en tensa calma, hubo carcajadas, compañerismo, aprendizaje, juego, buen café, mal vino, aplausos, bandejas paisas, bares, múltiples controles policiales diarios para entrar a una universidad pública, soldados fuertemente armados por las calles […].
…conocimos los albores de la impro colombiana y fuimos parte importante de ese momento; nos involucramos con admiración y amistad en la génesis de Acción Impro (Medellín), y descubrimos una suerte de espejo en Beto y Pipe. Capitaneaba la aventura con osadía y convicción, Gigio Giraldo. El espejo, la admiración y la amistad continúan gozando de buena salud.
…democráticamente, por número de jugadores, quedé fuera de un partido de Match entre el combinado colombiano y el argentino. A falta de un árbitro que no fuera de ninguna de las nacionalidades en cuestión, acudió a la justa teatral deportiva un juez que hasta ese momento todos desconocíamos, Héctor Rafael Altamirano. Allí su pito sonó por vez primera. […]”
Omar Argentino Galvan
La aventura dio inicio y como ocurre con la mayoría de este tipo de proyectos culturales, primero había que demostrar que la propuesta valía la pena, así que echamos mano de nuestras ganas de hacerlo realidad, aun sin contar con ningún apoyo económico, y nos empeñamos en hacer esta desquiciada quijotada. Sin embargo, la Universidad de Antioquía a través de su Facultad de artes creyó y arriesgó, apoyándonos en todo momento, un respaldo que se reflejó en espacios, publicidad y facilidades para ejecutar la propuesta.
Fue así como el día lunes 11 de septiembre la compañía Sucesos Argentinos se presentó en el Pequeño Teatro de Medellín con su formato: Pasión de Multitudes, inaugurando el primer evento de impro de carácter internacional en Colombia. Seis días de presentaciones donde pudimos disfrutar de la destreza y experiencia de los argentinos y de las ganas e ingenuidad de los nuestros, concluyendo con el tan esperado el enfrentamiento Argentina Vs. Colombia. Hubiéramos querido que fuese como el mítico partido del 93 donde Colombia goleó a Argentina 5 a 0, pero no fue así…. Y creo que fue mejor de esa manera, porque las enseñanzas que nos dejó esa primera experiencia fueron enormes.
“Aquella vez en Colombia…
…dimos clases en la Universidad de Antioquia en donde compartimos un puñado de ejercicios que no se conocían por allá. Maia dice, entre ellos.
…cancelamos una función de match. Había muy pocas entradas vendidas. Eso era lo de menos si pensamos en que el auditorio en donde nos presentaríamos tenía el escenario minado de cables y que quien oficiaría de arbitro llegó borracho un rato antes de la función. Lloré, dice Gigio, yo no lo recuerdo.
…nació Acción Impro. Catalina, David, Adriana, Gustavo y Ricardo. Un quinteto enamorado de la impro. Trabajamos con ellos, les asesoramos en todo lo que pudimos. Desde cómo hacer un flyer hasta recomendaciones para impartir un taller. Pronto, más pronto de lo que nos hubiera gustado, nos fuimos de Medellín. Entonces, en un intento de protección y empujón a la vez, les dejamos unos pocos dólares para que salieran al ruedo. Y vaya si salieron.
En 2014, en Sao Paulo, Omar y yo, nos reencontramos con Gustavo y Adriana en un festival. Habían pasado catorce años de aquel nacimiento. Nos regalaron un rompecabezas hecho con sus propias manos con una foto de Sucesos. Lloré, ese llanto si lo recuerdo”
Romina Coccio
A todos nos quedó un recuerdo de alegría y camaradería de esa semana compartida y hoy, después de 25 años, nos damos cuenta que nos cambió la vida, que nos abrió nuevos caminos, que nos derribó muros y prejuicios, que nos mostró el abismo y el maravilloso riesgo de volar en grupo.
Ahhh, se me olvidaba, este histórico encuentro también fue el inicio de la impro en Venezuela, ¡¡¡¿Como?!!! Pues sí, así como lo lees, por esos días Jorge Parra, actor y clown venezolano, más conocido por su nombre de clown: Domingo Mondongo, se encontraba mochiliando en plazas y mercados colombianos y al enterarse de la visita de Sucesos Argentinos participó de uno de sus talleres:
“Tuvimos la posibilidad de compartir con ellos durante esos días en Manizales y nos enteramos que luego iban a Medellín a dictar un taller, ahi tome mi primer taller de improvisación. Un par de años después, empezamos con los ensayos de lo que luego sería IMPROVISTO. Para ese momento la única formación en impro que yo tenía era la del taller de Medellín”.
Jorge Parra
Los impredecibles caminos de la impro…
Gigio Giraldo (Autor)
Nacido en Ibagué, Colombia, 1969, ha incursionado en diferentes roles del quehacer teatral como la actuación, la dirección, la pedagogía, la gestión cultural y la investigación escénica. Graduado de la Escuela de Formación de Actores del Teatro Libre de Bogotá, con una especialización en Dirección Teatral de la Academia Nacional de Arte Dramático “Silvio D’Amico” de Roma – Italia, donde trabajó como agregado cultural para el territorio latinoamericano.
Pionero del movimiento de improvisación teatral en Latinoamérica, promotor, productor y gestor de diferentes festivales, encuentros y variadas propuestas artísticas y académicas de Teatro de Improvisación.
Director del Diplomado Internacional de Improvisación Escénica, programa de reconocimiento mundial con más de 16 años de historia.
Más de 30 años de experiencia como actor, director y maestro en artes escénicas, lo acreditan como uno de los maestros más destacados a nivel latinoamericano, imparte talleres y seminarios de Improvisación teatral y clown por todo el mundo.
Giraldo, G. (2025). Canovaccio: dramaturgia de la impro (pp. 182–193). Fundación Mulato.
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